La dirección del Departamento de Seguridad Nacional (DHS) de Estados Unidos atraviesa un momento clave. Esto podría modificar la manera en que el presidente Donald Trump maneja la migración. Muchas personas se preguntan si seguirá adelante con su polémico plan de deportaciones masivas o si hará cambios. Así lo señala un informe de Associated Press.

Deportación de inmigrantes

Los cambios en la Seguridad Nacional complicarían el plan de deportaciones masivas de Trump.

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Cambios en Seguridad Nacional pondrían en aprieto el plan de deportaciones masivas contra inmigrantes en EE. UU. de Trump

Una reciente reunión entre líderes republicanos en un retiro en Florida, organizado en el club de golf del presidente Donald Trump, dejó señales de que algunos en el gobierno buscan reorientar las prioridades de inmigración. Según Associated Press, "el director político de la Casa Blanca alentó recientemente a legisladores del partido… a centrarse en la aplicación de las leyes migratorias contra delincuentes, un giro respecto de la agenda de deportaciones masivas con la que hizo campaña".

El presidente de la Cámara de Representantes, Mike Johnson, también afirmó que las expulsiones agresivas han sido un "tropiezo" para los republicanos y que es necesaria una "corrección de rumbo" para recuperar apoyo político. Este debate interno ocurre en medio de presiones de legisladores demócratas y de grupos defensores de los derechos humanos, que critican las tácticas actuales y buscan limitar los fondos a menos que se reformen las políticas del Departamento de Seguridad Nacional.

Deportaciones en aumento y expansión de recursos: lo que ocurre en EE. UU.

A pesar de las señales de ajuste, las acciones del Departamento de Seguridad Nacional parecen indicar justamente lo contrario: una intensificación de los esfuerzos de deportación.

Las autoridades federales están destinando miles de millones de dólares para reclutar más agentes del Servicio de Inmigración y Control de Aduanas, ampliar las instalaciones de detención y cumplir con el objetivo del gobierno de deportar cerca de un millón de inmigrantes este año.

Expertos en derechos civiles han expresado su alarma. En palabras de Sarah Mehta, analista de la Unión Estadounidense de Libertades Civiles, la respuesta pública a estas medidas ha alcanzado un punto crítico: "Estamos en un momento interesante en el que se ha llegado a un punto de inflexión; el público por fin ha visto lo que significan la detención masiva y la deportación masiva", dijo, y añadió que "esta no es una agencia que esté desacelerando… están avanzando con algunas de las políticas más crueles".

Por su parte, la portavoz de la Casa Blanca, Abigail Jackson, rechaza la idea de un cambio en el rumbo migratorio y afirma que las políticas de Donald Trump forzaron o incentivaron que inmigrantes abandonaran EE. UU. y reforzaron el control fronterizo con México, declarando que "nadie está cambiando el proyecto de aplicación de las leyes migratorias del gobierno".

El Departamento de Seguridad Nacional de Estados Unidos está en la mira del Senado

La nominación de un nuevo líder para el Departamento de Seguridad Nacional también será objeto de un intenso escrutinio en el Senado. La agenda de deportaciones está sobre la mesa, mientras legisladores demócratas condicionan la aprobación de recursos a cambios concretos en las operaciones migratorias, tras las controvertidas redadas en Minneapolis y otras ciudades, vinculadas a la muerte de al menos tres ciudadanos estadounidenses, según reporta Associated Press.

Al mismo tiempo, quienes respaldan la promesa de Donald Trump de deportaciones masivas critican la falta de resultados del año pasado y presionan para lograr un avance significativo en el cumplimiento de esas metas este año.

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