En medio de la creciente tensión internacional tras los ataques a Irán liderados por Estados Unidos e Israel, el Departamento de Seguridad Nacional (DHS) comenzó a investigar a los inmigrantes que llegaron bajo programas de protección temporal. Esta medida responde a la preocupación por posibles amenazas internas tras el operativo militar contra Irán, que desató una serie de represalias por parte de Teherán.

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La secretaria del DHS, Kristi Noem, testificó ante el Senado estadounidense, revelando que se están realizando seguimientos y entrevistas adicionales a ciertos grupos de inmigrantes, en busca de posibles "células durmientes" terroristas.
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Según la información proporcionada por la Agencia EFE, Noem destacó que, en colaboración con agencias de inteligencia y fuerzas de seguridad, el DHS lleva a cabo una labor exhaustiva para detectar y neutralizar posibles amenazas dentro de las fronteras de EE. UU. Tras la operación militar en Irán, que resultó en la muerte del líder supremo iraní, Ali Jamenei, y miembros de su cúpula, las autoridades incrementaron la vigilancia sobre ciertos grupos de inmigrantes que pudieron haber llegado bajo programas de protección temporal.
Noem añadió que el monitoreo de redes sociales es una de las medidas clave que se implementan para identificar cualquier señal de peligro.

EE. UU. investiga a inmigrantes ante la escalada en Oriente Medio.
¿Cómo está reaccionando EE. UU. ante las amenazas del conflicto en Oriente Medio?
La reciente ofensiva en Irán, coordinada entre Estados Unidos e Israel, generó una serie de ataques aéreos de represalia desde Teherán, dirigidos a Israel y a países de la región que albergan bases militares estadounidenses. Entre estos países se incluyen Kuwait, Baréin, Catar, Arabia Saudita y Emiratos Árabes Unidos.
Ante la intensificación del conflicto, EE. UU. tomó medidas adicionales, como el cierre de sus embajadas en Kuwait y Arabia Saudita, además de ordenar a sus ciudadanos que abandonen 14 países de Oriente Medio, incluidos Israel y Líbano.
Como parte de las investigaciones internas, el FBI incrementó la vigilancia sobre personas de interés dentro de EE. UU., monitoreando posibles reacciones violentas a la escalada bélica, especialmente aquellas vinculadas a los ataques aéreos en la región. Este enfoque de prevención generó tensiones políticas en el Congreso, ya que el país se enfrenta a un cierre parcial del gobierno debido a disputas presupuestarias.
Este contexto de incertidumbre en EE. UU. plantea un panorama complejo para los inmigrantes que podrían ser sometidos a investigaciones adicionales, en un momento de alta vulnerabilidad geopolítica.