Con apenas 17 años, una joven mexicana logró lo que para muchos parece imposible: ser aceptada en 90 universidades de Estados Unidos. El caso de Aranza Guerrero, estudiante en su último año de secundaria, se viralizó rápidamente en redes sociales por su impacto educativo y por el mensaje social que acompaña su historia.

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La adolescente decidió postular a decenas de instituciones como parte de una estrategia planificada para ampliar sus oportunidades académicas y acceder a becas. Las respuestas positivas llegaron desde distintos puntos del país, confirmando un desempeño académico destacado y un fuerte compromiso con actividades comunitarias

Aranza Guerrero, mexicana de 19 años fue aceptada en 90 universidades de Estados Unidos.
Vocación política y metas claras
Aranza ha expresado con claridad sus aspiraciones profesionales. Su interés está centrado en el estudio de ciencias políticas y política internacional, campos desde los cuales espera impulsar cambios sociales y apoyar a comunidades inmigrantes desde espacios institucionales.
“Si yo quiero ser la política más grande de este país, tengo que ir a una escuela que ya es muy grande”, afirmó al explicar por qué decidió apuntar alto en sus postulaciones universitarias.
La universidad que eligió y el respaldo familiar
Aunque recibió múltiples cartas de aceptación, la joven optó finalmente por American University, ubicada en Washington D.C., donde planea fortalecer su formación social y política. Detrás del logro hubo un proceso exigente que incluyó ensayos personales, calificaciones, cartas de recomendación y evaluaciones académicas.
El acompañamiento de su familia y de asesores escolares fue clave durante todo el proceso, brindándole orientación y apoyo constante en un camino que suele ser complejo y competitivo.
Un mensaje contra los estigmas hacia los latinos
Más allá del récord académico, el testimonio de Aranza resonó con fuerza por su mensaje social. En medio de discursos que criminalizan a los migrantes, la joven fue contundente:
“Estoy enseñando que no es verdad que los hispanos son criminales, vamos a la universidad, nos aceptan en 90 universidades”.
Sus palabras reflejan una realidad que muchos jóvenes latinos enfrentan: barreras económicas, sociales y migratorias que dificultan el acceso a la educación superior, pero que pueden superarse con planificación y perseverancia.
Activismo desde temprana edad
A su corta edad, Aranza ya participa en distintos colectivos como activista. Su madre ha sido una influencia decisiva en ese camino, alentándola desde joven a involucrarse y a alzar la voz frente a políticas migratorias que han impactado a la comunidad latina.
La historia de Aranza Guerrero se suma así a la de otros estudiantes que transforman el esfuerzo académico en una herramienta de movilidad social y participación cívica, convirtiéndose en referentes para nuevas generaciones.