En Universitario de Deportes, los últimos días se han vivido con llamadas cruzadas, reuniones internas y negociaciones que avanzaban lejos de los reflectores. En medio de la planificación para la temporada, una posible salida de César Inga al exterior comenzó a tomar fuerza y generó expectativas tanto en el club como en el entorno del jugador. Todo parecía avanzar sin mayores contratiempos, con acuerdos que se daban por encaminados y un futuro que se proyectaba fuera del país. Sin embargo, cuando el escenario parecía definido, aparecieron nuevos actores y condiciones que modificaron por completo el rumbo de la operación. Lo que se perfilaba como una transferencia cerrada pasó, en cuestión de horas, a un terreno de incertidumbre.
Desde la interna crema se manejaba que César Inga era uno de los futbolistas con mayor proyección para emigrar. Su crecimiento en la última temporada lo había puesto en la vitrina internacional y el interés desde el extranjero no tardó en transformarse en una propuesta concreta.
En ese contexto apareció Kansas City, club de la Major League Soccer, que avanzó con una oferta formal y sostuvo conversaciones con Universitario. Con el paso de las horas, el acuerdo entre instituciones comenzó a tomar forma y la decisión final quedó en manos del jugador.
Según informó el periodista Gustavo Peralta, Inga había comunicado a su representante que aceptaba la propuesta contractual por cuatro temporadas, situación que también fue notificada al club crema. Con ese escenario, todo indicaba que el traspaso estaba prácticamente sellado.
Incluso, desde Universitario se asumía que la operación estaba encaminada y que el futbolista no continuaría en el plantel para los próximos compromisos, considerando además los beneficios económicos que la transferencia representaba para la institución.

No obstante, el panorama cambió de manera abrupta. En las últimas horas, cuando se esperaba la firma definitiva, surgieron discrepancias que no estaban contempladas en lo pactado inicialmente y que alteraron los números finales de la negociación.
Fue el propio Gustavo Peralta quien advirtió el giro inesperado a través de sus redes sociales, señalando que, mientras no haya firma, todo puede cambiar. Según el periodista, el pase de César Inga a Kansas City “a esta hora ya no va a la MLS”, pese a que horas antes el acuerdo parecía cerrado.
Peralta explicó además que ADT posee el 20% del pase de César Inga y considera que el monto que se le pretende otorgar por la venta no es proporcional al valor final de la operación. Esta postura generó incomodidad en el club de Tarma y terminó por desajustar el acuerdo.
Desde las otras partes involucradas, siempre de acuerdo a lo señalado por el periodista, sostienen que en un inicio todo estaba acordado con ADT, pero que la posición del club cambió en el tramo final de la negociación, afectando el monto bruto que recibiría Universitario y la distribución final del dinero.
Por ahora, el futuro de César Inga sigue en suspenso. Lo que parecía una salida segura al fútbol estadounidense quedó entrampado por diferencias económicas, dejando a Universitario, al jugador y a los clubes involucrados a la espera de una definición que, hasta hace poco, se daba por hecha.