Se acabó, el invicto de Chivas es historia, quedará para la anécdota, porque Cruz Azul enterró la buena inercia del Rebaño. Es cierto que los tapatíos vendieron cara la derrota, que muchos la podrán calificar como injusta, porque jugaron a corazón abierto, pero el empaque de La Máquina salió a flote, fue un equipo inteligente, que supo leer los tiempos y encontró mejor fortuna, sufrió y se sobrepuso en un momento clave, se lleva un 2-1 que tiene un impacto altísimo, porque demuestra que puede con este tipo de desafíos. Sí, Cruz Azul se quedó con tres puntos, con una victoria moral y con el invicto de Chivas.
Como se esperaba, el inicio del duelo fue un mano a mano, con alternancia de ambos equipos. Cruz Azul vivió un buen inicio, se arrimó al arco del Tala Rangel, pero no logró percutir.
Después, vino el momento de Chivas, el equipo de Milito dio ese paso al frente que se le reclamaba al líder general, lo hizo como mandan sus cánones, con frescura y buscando ser puntilloso, pero tampoco tuvo suerte a la hora de atacar.
Es cierto que en el trámite, Chivas mostraba mejor cuerpo, pero poco a poco La Máquina niveló el juego. El encuentro cayó en una fase física, muy ríspido, en la que ambos demostraron que tienen coraje, ninguno se achicó, los dos se pegaron y llovieron las tarjetas en ambos frentes.
Ninguno dominaba, ninguno tenía claridad, ninguno tenía arrebato, no había un catalizador. Los chispazos se quedaban en eso, porque ninguno tenía una jugada que inquietara al equipo rival.
Sin embargo, fue la pelota parada la que le cambió la dinámica, Palavecino colgó una pelota sutil, un golpe elevado que cazó el Toro Fernández, el charrúa se elevó, superó a su marcador y su cabezazo doblegó al Tala Rangel. Al 33’, La Máquina le pegaba al líder general.
Era la hora para que Chivas mostrara arrebato, el juego le pedía algo más, tenía que mostrar ese empaque y ese futbol que lo han convertido en el mejor del curso, y para ver si Armando Gonzále encontraba el resquicio que -hasta entonces- le negó la zaga celeste.
Y vaya que respondió el Rebaño, el equipo tapatío tomó el guante y se lanzó a buscarle la cara a Gudiño y fueron capaces de sacarle un par de sustos a Gudiño. Primero, Ditta bloqueó un tiro de Aguirre, luego un disparo del Piojo en una contrata bien llevada por el volante rojiblanco se fue mordiendo el palo; lo mismo pasó con otra buena jugada de Govea en la que se fue de hasta tres jugadores, pero le faltaron un par de centímetros de puntería.
???? | El pequeño GRAN Charly. ????
— Liga BBVA MX (@LigaBBVAMX) February 22, 2026
Desde la táctica fija llegó el segundo tanto de @CruzAzul ante el Rebaño. ????#LaLigaDeLaAfición ✨ #J7 #ConMéxicoC26 pic.twitter.com/1vbRG8fkSI
Chivas arrancó con decisión el complemento, pero Cruz Azul se fajó en defensa. La ansiedad de Milito se notó en el triple cambio que mandó, el estratega mandó a Sepúlveda como socio de la Hormiga para tener más peso en ataque, además de Camberos y Gutiérrez para buscar mayor fluidez.
Larcamón respondió con Amaury García por Lira, no quería riesgos ante la amarilla del capitán.
Chivas fue persistencia. Cruz Azul, resistencia. La más clara del Rebaño se dio cuando Camberos le ganó la espalda a Rodarte, parecía el gol del empate, pero Ditta bloqueó el disparo. Luego el propio Camberos estremeció el travesaño con un fuerte derechazo, sudaron frío Larcamón y todos los cruzazulinos. No daba crédito Milito, porque su equipo era mejor, había hecho los deberes para -mínimo- tener empate y éste terminó de llegar.
Cruz Azul pagó su apuesta defensiva, se echó para atrás y dejó de mirar al ataque, el ímpetu y el futbol rojiblanco encontraron premio en una buena jugada y buen centro de Marín que remató Sepúlveda. Empate merecidísimo para los rojiblancos al 77’.
El cierre fue de alarido, Chivas se tenía fe y cuando parecía que a Cruz Azul lo carcomía la duda, Palavecino mostró su toque fino ahora desde un córner y Charly remató a placer en el área. Noche de locura.
Sí, lo que se vio en el Cuauhtémoc fue un partidazo, que tuvo diversos rostros, facetas distintas, equipos entregados, aficiones fieles… y un ganador: aquí está el Club de Futbol Cruz Azul, el guapo que frenó a Chivas, una Máquina que se anota como candidato a pelear por algo grande en mayo.
MGC