Un derechazo prolijo frente a River en el Monumental y un remate cruzado de zurda, finísimo, contra Boca en la Bombonera son dos escenas que retratan fielmente a Héctor Fértoli. Son también la evidencia de un jugador con abundantes recursos, técnico y versátil. Un entusiasta del gol perfilado por el ‘Tata’ Martino y Beccacece en el fútbol argentino y hoy refuerzo de lujo en Universitario.
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Un atacante polifuncional que bien puede jugar de Vélez, de Pérez Guedes, Concha o hasta de Alex Valera. Una pieza de engranaje que, en el plano teórico, debe encajar como anillo al dedo en la pizarra del técnico Javier Rabanal y en la filosofía que sostenga la lucha por el tricampeonato.

Un Rayo argentino
Tenía 18 años cuando en sus primeras prácticas en Newell’s hizo notar su velocidad, gambeta y un atrevimiento inusual para encarar hacia adelante.
Fue ahí que un compañero suyo lo apodó ‘El Rayo McQueen’, personaje con iguales características personificadas por un curioso auto de carrera en la pantalla grande.
Abreviada la chapa, como siempre pasa, quedó bautizado como el ‘Rayo’. Era 2016 y le tocaba cubrir la posición dejada recurrentemente por el ídolo Maxi Rodríguez. Ahí le tocó también coincidir con un peruano: Luis Advíncula, con quien compartió plantel en la parte final de la temporada.
Plan de vuelo
“Yo me considero un delantero, que puede jugar por la banda y tirar diagonales. En realidad yo siempre jugué por afuera, aunque de chico prefería jugar de segunda punta, un poco más libre”, contaba Fértoli allá por el 2021, cuando incursionaba en Talleres y recordaba que fue con el ‘Tata’ Martino que aprendió a jugar de extremo.
Categoría 94, hoy con 31 años cumplidos a inicios de diciembre pasado, cumplirá en Ate su primera experiencia fuera de Argentina, donde fue la apuesta de Sebastián Beccacece como extremo de Racing.
Fértoli puede convertirse en una muy buena opción para potenciar el juego ofensivo crema. Llega maduro, serio y con la novedad de romperla en su primera vez fuera de su país.

Su presente y la ‘U’
Es cierto, no llega en estado de gracia. El 2025 lo terminó como suplente en Tigre, donde estaba a préstamo. En su regreso obligatorio a Racing no tenía espacio en el esquema de Gustavo Costas, por lo que finalmente fue cedido a Universitario.
Lejos está aquel 2018 en el que anotó un golazo en la Bombonera de zurda o el derechazo prolijo para marcar en el Monumental ante River. Ya no es una promesa, pero sigue siendo el mismo optimista en ataque.
Quizá su mejor momento ya pasó, tal vez esa explosión en los últimos metros que mostraba ya no lo perfilan como un gran prospecto. Quizá, pero sigue siendo un jugador con características interesantes y una personalidad que linda con la garra crema. Es, sin lugar a dudas, una apuesta menos arriesgada y más atractiva que Sekou Gassama. Y eso, mirando a futuro, parece ser una ventaja competitiva.
