Como los valses, algunos atardeceres y este techo que como hoy, amanece dolorosamente gris, el Perú dormirá hoy con la tristeza. El Perú y la selección, ese grupo de futbolistas que hasta este lunes, le habían regalado al país las mejores tardes de los últimos años. Un mundial, una final de Copa América, un repechaje alcanzado con justicia. La única posibilidad de abrazo, un ejercicio que no es costumbre. Abrazarnos para celebrar un gol, de los tantos que ocurrieron en estos 7 años de gestión Gareca y ahora, esta tarde de junio que no va a tener fin, abrazarnos para curar la pena.
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Perú fue eliminado del Mundial Qatar 2022. Era una posibilidad. Pero no de esta forma, tan de último minuto, tan dramática, con tanto a favor. Y se perdió, claro, ante un rival que ofreció pelea, la misma resistencia que uno imaginaba en la previa: dureza, practicidad y sangre fría. Australia tuvo en Aaron Mooi del Shanghái Port de la Superliga de China, al mejor futbolista del encuentro. Un hombre que controló el medio y los hizo jugar sin prisa. Con certeza. Su Yotún.
Terrible primer tiempo. Absolutamente contrario a lo que uno imagina del juego peruano, el sello del que se habla en el mundo: le costó la salida con Tapia, oculto entre los árboles australianos, Gonzales y Peña siempre recibieron de espaldas y el fantasma de Yotún, ausente por lesión, penaba en el medio de tanto que se le extrañaba. Ese no era Perú, por lo menos el Perú del último tramo de la Eliminatoria, antes de Australia. Había vuelto el equipo de los miedos, sin profundidad por los costados -Carrillo llegó solo una vez por derecha- y sin opciones para un 9 -Lapadula- que se desgastó 45 minutos mirando la pelota pasar.
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