El presidente Donald Trump volvió a sacudir el tablero internacional al asegurar que Estados Unidos ejercerá el control de Venezuela durante un período prolongado, mientras avanza un proceso de reconstrucción institucional y energética. En declaraciones realizadas la noche del miércoles desde la Casa Blanca, el mandatario también dejó abierta la posibilidad de viajar a Caracas cuando, según dijo, "las condiciones de seguridad lo permitan".

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Las afirmaciones llegaron apenas horas después de la caída del régimen de Nicolás Maduro, un hecho que, según Washington, abrió un “nuevo escenario” para una transición supervisada. Trump evitó fijar plazos concretos y se limitó a remarcar que la presencia estadounidense no será breve.
Estados Unidos y un rol dominante sin fecha de salida
Consultado sobre si la intervención se limitará a meses o se extenderá por más tiempo, Trump fue tajante: "Será mucho más que eso". Desde su entorno explican que el objetivo es garantizar estabilidad política y reactivar la economía, con el petróleo como eje central del plan.

EE. UU. proyecta una presencia prolongada en el futuro venezolano.
El esquema presentado al Congreso por el secretario de Estado Marco Rubio contempla varias etapas: estabilización, recuperación económica y transición institucional. Dentro de ese marco, Washington asumiría el control operativo de la comercialización del crudo venezolano por tiempo indefinido.
Petróleo, acuerdos y advertencias
Trump afirmó que los ingresos petroleros se utilizarán para comprar exclusivamente productos fabricados en Estados Unidos, desde alimentos y medicamentos hasta equipos para el sistema eléctrico venezolano. El mensaje fue difundido a través de su red Truth Social y reforzó la idea de una relación económica totalmente alineada con Washington.
La estatal Petróleos de Venezuela S.A. confirmó negociaciones con autoridades estadounidenses para avanzar en la venta de crudo bajo esquemas “comerciales y transparentes”, similares a los que mantiene con Chevron.
Tensiones internacionales y condiciones políticas
El plan no estuvo exento de críticas. El gobierno de China acusó a Estados Unidos de vulnerar la soberanía venezolana, mientras que desde Washington se insiste en que cualquier acuerdo definitivo dependerá de que Caracas rompa vínculos estratégicos con Rusia, Irán y Cuba.
El senador republicano Roger Wicker aseguró que el plan no contempla el despliegue de tropas, pero sí un control efectivo del comercio petrolero para evitar que el crudo sea entregado a potencias rivales.
¿Un viaje histórico a Caracas?
Trump sorprendió al señalar que consideraría visitar Venezuela si la situación se estabiliza. "Creo que llegará el momento en que sea seguro", afirmó, alimentando especulaciones sobre un posible viaje que marcaría un hito diplomático sin precedentes.
Mientras tanto, la administración estadounidense convocó a directivos de las principales petroleras del país a una reunión en la Casa Blanca para definir los detalles logísticos y financieros del nuevo esquema energético. La Casa Blanca insiste en que los recursos generados beneficiarán “al pueblo venezolano”, aunque el alcance real del control estadounidense sigue generando un intenso debate internacional.