La continuidad de Gianni Infantino al frente de la FIFA atraviesa su momento más delicado desde que asumió la presidencia en 2016. La UEFA endureció su postura contra el dirigente suizo y le lanzó un ultimátum tras el fracaso de su polémico proyecto para vender parte de los derechos comerciales de la Copa del Mundo. El organismo europeo no solo exigió cambios inmediatos en la conducción del fútbol mundial, sino que también dejó abierta la posibilidad de impulsar una moción de censura para removerlo del cargo si decide permanecer en el puesto.

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UEFA quiere la renuncia inmediata de Gianni Infantino al mando de la FIFA

Según pudo revelar el reconocido medio 'Telegraph', de acuerdo con la postura asumida por la UEFA, el bloque europeo considera que la confianza en la actual administración de la FIFA quedó seriamente dañada luego de la propuesta para comercializar un 30% de los derechos de explotación del Mundial a un grupo de inversionistas privados. La iniciativa, valorada en aproximadamente 15.000 millones de libras esterlinas, terminó generando un fuerte rechazo entre las distintas confederaciones y provocó una crisis política sin precedentes dentro del máximo organismo del fútbol.

La UEFA cuenta con 55 asociaciones nacionales y, según trascendió, dispone del respaldo suficiente para convocar una moción de censura extraordinaria, mecanismo que requiere el apoyo de al menos 43 federaciones. En caso de que Infantino no presente su renuncia, el bloque europeo estaría dispuesto a promover formalmente su destitución.

FIFA retira proyecto de Gianni Infantino

La FIFA anunció que no continuará con el proyecto FIFA Forward Enterprise, impulsado por Gianni Infantino.

El conflicto escaló luego de que la FIFA se viera obligada a retirar el proyecto debido a la falta de respaldo internacional. Lo que inicialmente parecía una iniciativa destinada a generar nuevos recursos terminó convirtiéndose en un foco de enfrentamiento entre las principales confederaciones, que interpretaron la propuesta como un intento de entregar el control comercial del torneo más importante del planeta a intereses privados.

En un duro pronunciamiento, la UEFA sostuvo que la manera en la que se intentó impulsar el plan fue inaceptable. El organismo cuestionó la falta de transparencia durante todo el proceso y criticó que una decisión de semejante magnitud fuera preparada de forma reservada, sin el debido debate con las asociaciones miembro.

Asimismo, la entidad europea reclamó que se identifique a los responsables de la iniciativa y que exista una rendición de cuentas. Para la UEFA, el episodio evidenció graves problemas de gobernanza dentro de la FIFA y obliga a realizar una revisión profunda de su estructura directiva para recuperar la credibilidad perdida.

El respaldo a esa postura no tardó en llegar desde Inglaterra. La Federación Inglesa de Fútbol manifestó públicamente su apoyo al comunicado de la UEFA y pidió una revisión integral del liderazgo de la FIFA. Según la FA, el organismo rector debe volver a administrar el fútbol mundial con criterios de transparencia, responsabilidad y pensando en el beneficio de las 211 federaciones nacionales que lo integran.

Otro de los cuestionamientos apunta a las promesas realizadas por Infantino cuando fue elegido presidente hace una década. Durante su campaña aseguró que la transparencia sería uno de los pilares de su gestión y que los recursos económicos de la FIFA serían utilizados exclusivamente para fortalecer el desarrollo del fútbol en todo el mundo. Sin embargo, para la UEFA, ninguno de esos compromisos se ha cumplido.

El organismo europeo recordó además que la FIFA mantiene reservas superiores a los cinco mil millones de dólares, por lo que considera innecesario vender parte de los activos comerciales del Mundial para obtener financiamiento. En su lugar, propuso reforzar programas como FIFA Forward utilizando los fondos ya existentes para impulsar el crecimiento del fútbol base en los 211 países afiliados.

La resistencia al proyecto fue creciendo con el paso de los días. Primero, las 55 federaciones de la UEFA votaron de manera unánime en contra de la propuesta. Poco después, la Concacaf se sumó al rechazo, mientras que la Confederación Asiática de Fútbol también anunció que respaldaría la defensa del actual modelo de la Copa del Mundo. Sin ese apoyo, Infantino perdió la mayoría necesaria para sacar adelante la iniciativa.

La crisis también alcanzó el interior de la FIFA. Carlos Cordeiro, uno de los principales asesores del presidente, presentó su renuncia en señal de desacuerdo con el plan. A ello se sumaron críticas de altos ejecutivos del organismo, quienes aseguraron que el personal no fue informado oportunamente sobre los detalles de la operación.

Las presiones trascendieron el ámbito deportivo. Diversas figuras políticas pidieron un cambio en la conducción de la FIFA, mientras aumentaban las voces que consideran indispensable una reforma profunda en la gobernanza del organismo. Para la UEFA, el retiro del proyecto representa apenas el primer paso: la verdadera tarea será reconstruir la confianza en la FIFA y garantizar que decisiones de esta magnitud no vuelvan a tomarse sin el consenso del fútbol mundial.

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